Javier Alarcón
Francisco J. Vaz
Juan A. Guisado

Departamento de Psiquiatría
Facultad de Medicina de Badajoz
Universidad de Extremadura

Como hemos visto, desde la aparición del síndrome del burnout, los investigadores se han ido encontrado con enormes dificultades para conceptualizarlo, lo que se traduce en problemas para estimarlo (p.e. Perlman y Hartman, (1982) contaron hasta 48 definiciones del burnout). Esta confusión del conepto, suponía una dificultad para elaborar medidas fiables y válidas. Por otra parte como vimos anteriormente, el burnout, tiene dificultades en diferenciarse de otro tipo de constructos, hecho que dificulta un elemento fiable que discrimine de otras categorías diagnósticas. Desde los comienzos y partiendo de la formación inicial de Freudemberger, la estimación del síndrome estaba basada en observaciones clínicas (los jóvenes que había observado estaban como quemados, como si estuviesen bajo los efectos de las drogas), entrevistas clínicas y técnicas proyectivas (no olvidemos la procedencia psicoanalítica de Freudemberger) y con escalas de estimación. De los métodos citados, solo se han utilizado de forma más o menos costante las escalas de estimación, en cuanto que sirven para validar los cuestionarios, por lo que los cuestionarios han sido utilizados como método principal. En este apartado, daremos un repaso a los principales cuestionarios, presentando una revisión de las características factoriales y propiedades psicométricas, y al final del mismo, presentaremos una sugerencia de qué elementos podrían contribuir a una medición del síndrome, en consonancia con el apartado anterior, desde un punto de vista de utilidad para los clínicos.

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